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Cultivando con Alma

A orillas del Duero, a las afueras de la ciudad de Zamora, se encuentra el proyecto Cultivando con Alma.

Rubén y Camino son dos productores ecológicos de la provincia de Zamora. Ingenieros agrónomos de carrera y con una larga trayectoria familiar de agricultores, cultivan patata, cereal y legumbres en un sistema de rotación. Este sistema rotativo, alternando sus cultivos en las distintas fincas, permite a la tierra descansar y prevenir así la aparición de plagas.

Cultivo de patata agria lista para ser cosechada.

Y es que la prevención cuando cultivamos en ecológico es la base de una buena producción. Como dijo Rubén durante nuestra visita “a diferencia del cultivo convencional, en el que si tienes un problema tienes también un producto químico para solucionarlo, cuando cultivas en ecológico no puedes permitirte cometer errores”.

Por eso cuidan mucho que sus tierras no sean sobreexplotadas y favorecen la biodiversidad evitando el monocultivo a gran escala.

Este sistema de rotación con cereal, legumbre y patata obliga a que el mismo cultivo no se vuelva a plantar hasta pasados dos años. Y así, cualquier posible plaga que pudiese estar en letargo en el terreno, morirá antes de que aparezca su cultivo de subsistencia. Este es un control de plagas totalmente natural que evita el uso de remedios paliativos.

Los restos de alubias tras la cosecha se dejan en el terreno en barbecho para proteger la tierra y más tarde se incorporarán como abono.

Además, utilizan mecanización de bajo impacto para perturbar la vida microbiana de sus terrenos lo menos posible y agregan antes de cada plantación estiércol de oveja procedente de un amigo ganadero de ovino extensivo. De esta manera, se aseguran que el abono que ellos recogen, que además se composta antes de ser introducido en el terreno, no lleva ningún tipo de químico que se haya podido acumular en las ovejas por ingestión.

El estiércol de oveja es uno de los más completos, gracias a su concentración en vida microbiana, fundamental para la fertilidad de la tierra y pieza clave para la nutrición de nuestras plantas, que se apoyan en ellas para poder asimilar los nutrientes del suelo. Además, es más bajo en concentraciones de nitrógeno que otros abonos de procedencia animal y por tanto es más equilibrado.

Utilizan variedades locales como la patata agria, la alubia canela y el garbanzo pedrosillano. Las variedades locales son las que mejor adaptadas están la nuestros terrenos, ya que se han ido adaptando de manera natural durante décadas a nuestra climatología y particularidades de la tierra. Aún así, saben bien que la utilización de este tipo de semillas no es suficiente para mantener un cultivo sano y por ello, siempre están probando cosas nuevas y mejorando a través de la propia experimentación en sus terrenos.

Alubia tipo “riñón” de León.

“Aunque lo que hacemos se parece mucho a lo que hacían nuestros abuelos, las circunstancias son distintas, ya que antes no tenías los focos de contaminación y desequilibrio ambiental que hay hoy y, por tanto, tienes que ir probando y mejorando a base de ensayo y error”, dice Rubén.

Siempre están buscando retos nuevos en los que poder continuar su investigación sobre el cultivo en ecológico y actualmente están interesados en recuperar variedades de trigos antiguos, como es el caso del trigo khorasan, más saludable y digestivo ya que, aunque también contiene gluten, ofrece una mayor tolerabilidad y una menor irritabilidad de los intestinos durante su digestión.

Rubén nos enseña la última cosecha de patata kennebec, lista para ser cosechada en unos días.
Restos de patatas tras la cosecha
Dimensiones de una de las fincas, delimitada por cultivos de maíz, también de su proyecto.
Agradecemos Rubén su tiempo, el cual nos ha permitido saber un poco más qué es lo que comemos y las dificultades que implica su cultivo.

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Written by recologica


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